Ir al contenido principal

Estados alterados

En muchas entradas os he escrito sobre sensaciones momentáneas que en algún momento he tenido y os he descrito como extrasensoriales. Obtenido de una de mis primeras entradas, En pro de la vida, he rescatado el siguiente fragmento:

Nunca os ha pasado que caminando, por unos segundos se para el mundo y ¿sentís que la vida fluye por vosotros? ¿Que lo veis todo descodificado? ¿Sin las limitaciones que nos impone nuestro cuerpo? ¿Qué os eleváis mas allá de la mente y el espacio y que lo veis TODO? ¿Y que inmediatamente un cosquilleo os recorre el cuerpo entero llegando hasta la cabeza?

Bien, a continuación os voy a copiar buena parte del prologo del libro “los caminos de la meditación” con el objetivo de que expandáis un poco vuestras mentes. El autor del libro es Daniel Goleman. Si, el mismo que escribió el best seller, Inteligencia Emocional.






Prólogo

Se alza velozmente y extiende en torno mío la paz y la alegría y el conocimiento que supera todo el arte y el razonamiento de la tierra; y sé que la mano de Dios es mi propia mano anciana, y sé que el Espíritu de Dios es mi propio hermano mayor...
Walt Whitman, Hojas de hierba.

He estado en ese cielo, el mas iluminado con Su luz, y he visto cosas inexpresables por no tener capacidad ni conocimiento quien regresa, pues cuando se aproxima al objeto de su anhelo tan grande es el agobio de nuestro conocimiento que jamás puede desandar el camino que siguió. Mas todo aquello que del sagrado reino tuvo la memoria el poder de atesorar será mi tema hasta que el canto acabe.
Dante, Infierno.

La mayoría de nosotros no tenemos una experiencia tan vívida y precisa como las que tuvieron Dante o Whitman, y no obstante, usted y yo tenemos momentos en los que nos sentimos desorientados en el tiempo, el espacio o en ambas dimensiones, momentos en los que nos parece hallarnos en el umbral de otro estado de ser, en que nuestro punto de vista personal parece trivial y percibimos una mayor armonía intuitiva con el universo. Tal vez sus experiencias se han producido tras “perderse” en una película convincente, o un libro, una obra de arte, una pieza musical o un servicio religioso; tal vez después de un período de ensoñación junto a un arroyo, cerca de una montaña o en el mar; quizá como resultado de una fiebre alta, en el momento de un acontecimiento traumático, mediante drogas o al dar a luz, mirando a las estrellas o enamorándose. Lo que tienen de provocador estos momentos, es que perdemos nuestro dominio personal y, no obstante, todo parece armonioso y correcto.

En estas experiencias percibimos, aunque en general no podamos expresarlo, un significado más profundo de nuestra vida. El sine qua non de estas experiencias es que no están mediatizadas por nuestro intelecto. Pero a menudo, en cuanto han pasado, nuestra mente analítica vuelve a ponerse en movimiento y tratamos de etiquetar lo que ha sucedido, y ahí es donde empieza el problema. Las disputas motivadas por las etiquetas han llevado a los hombres a desacuerdos increíbles, que han culminado incluso en guerras de religión. Una vez hemos etiquetado nuestras experiencias, estas etiquetas adquieren un poder propio a través de su asociación con momentos profundos y, además, proporciona a nuestro ego la seguridad de que conocemos bien el asunto y lo dominamos. Algunas etiquetas tratan a las experiencias como apariciones psicológicas: “estaba fuera de juicio”, una “alucinación”, un “estado disociado”, “salida a la superficie de la mente inconsciente”, “histeria”, “delirio”. Otras etiquetas se centran en el contenido, implican un acontecimiento místico o espiritual: “dios vino a mi”, “recibí el espíritu”, “sentí la presencia de Cristo” o “un guía espiritual”, “comprendí el Tao”, o “el Dharma”, o “la ley divina”.

[…]

La cuestión tenía implicaciones importantes para la política de la consciencia humana. Utilizando una serie de metáforas, todo estado mental que no se correspondiera con la conciencia racional, normal, despierta, se consideraría desviado, como un reflejo de inadaptación. La otra serie de metáforas trataba a los estados alterados de conciencia como oportunidades peculiares y preciosas que tenia la humanidad para ahondar en los dominios más grandes de su propia conciencia potencial. Como tales, estas experiencias deberían cultivarse más bien que suprimirse, aun cuando supusieran una amenaza para las instituciones sociales existentes. Al plantear este problema, seguíamos las huellas de William James, el cual, en 1902, se refirió a los estados alterados de conciencia en Variedades de la experiencia religiosa:

Ninguna descripción del universo en su totalidad puede ser definitiva si deja por entero de lado estas otras formas de conciencia. La cuestión es cómo considerarlas, puesto que son tan discontinuas con respecto a la conciencia ordinaria. No obstante, pueden determinar actitudes, aunque no puedan suministrar fórmulas, y abrir una región aunque no logren ofrecer un mapa. En cualquier caso, impiden una conclusión prematura de nuestras relaciones con la realidad.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Afición por el deporte

Me encontraba tirado en el sofá, observando asombrado un partido de Rafael Nadal cuando una vez más, y sin previo aviso me encontré perdido en las profundidades de mi ser, buscando una respuesta a la pregunta que instantes antes me había golpeado en el pecho y que incrustada firmemente, amenazaba mis razonados ideales, mi modelada personalidad y hasta había llegado a cuestionar mi ética. ¿Por qué perdía tiempo de mi vida viendo deporte si en principio no me aporta nada de utilidad? Quizá para otras personas esta pregunta sea considerada inocente, tonta, fácil de digerir y de olvidar. Pero durante toda mi vida adulta he vivido conforme a lo que pensaba y ni ahora, ni en un futuro cercano o lejano, concebiré el vivir de otra manera, y es por ello que de esta pregunta tan tonta dependía mi futuro. Y ahí estábamos yo, la silenciosa noche, y Nadal dándole raquetazos a una pelota. No lo conseguí esa noche pero como suele suceder, la duda ya había sembrado en mí la semilla que po...

Carta de amor

Felicitas,  Te entrego esta carta con la intención de hacerte entender lo bien que me has caído y lo profundo que has calado dentro de mi en tan solo dos días.  No solo eres la personas mas cariñosa, simpática y atractiva que he conocido en mucho tiempo; sino que además eres valiente y demuestras ganas de vivir y de experimentar la vida a cada paso que das y por eso creo que te admiro.  Te pido perdón por no haber estado mas tiempo contigo hoy pero debo confesar que tengo miedo a encapricharme de ti. ¡Tengo una manía muy fea! y es que a las personas a las que considero que realmente valen la pena, les abro mi corazón demasiado pronto y eso me aterroriza.  Solo queda desearte la mejor de las aventuras en estos mas de dos meses que te quedan recorriendo Europa. Deseo con mi alma que hagas ciento de nuevos amigas y amigos y que vuelvas a tu Argentina, si cabe aun, todavía mas madura y por supuesto, feliz de lo que eres ahora (...

Bienvenido al desierto de lo real

El hecho de que los humanos reflexionemos sobre la realidad no es cuestión de azar. Muchas, y me atrevería a afirmar que en alguna parte de sus vidas todas las personas, han experimentado la sensación de que se nos escapa algo. De que debe haber algo que dé sentido a todo esto o que directamente estemos siendo engañados, ya sea por un ente exterior o por nuestra propia mente, y sea por ello que no consigamos quitarnos de encima esta melancolía existencial o nostalgia que nos abarca en ocasiones. "Te explicaré por qué estás aquí. Estás porque sabes algo. Aunque lo que sabes no lo puedes explicar. Pero lo percibes. Ha sido así durante toda tu vida. Algo no funciona en el mundo. No sabes lo que es, pero ahí está como una astilla clavada en tu mente y te está enloqueciendo. Esa sensación te ha traído hasta mí ¿Sabes de lo que estoy hablando?" - Morfeo. La frase que da título a la entrada, es producto de Jean Baudrillard, filósofo postmoderno francés que alcanzó popula...

Términos y condiciones de uso

Que nadie me escupa cuando menosprecie su conocimiento cultural. Que nadie se enrabie cuando no me posicione a su favor en debates altamente dogmatizados. Que nadie se enoje al leer mis críticas sobre lo poco práctico de actuar en base a una determinada ética. Que nadie se irrite cuando le diga que su relación sentimental le ha condenado por siempre. Que nadie me atice cuando le defina como un estúpido animal preprogramado. Porque será alguien como yo quien le guie cuando muera en vida, cuando se dé cuenta de que la vida no tiene sentido per sé y necesite de consejos no-basados en conocimiento interesadamente absorbido para evitar confrontar el desierto de lo real .

Felicidad

Felicidad es hacer reír a carcajadas a un amigo. Es ver en la naturaleza tu hogar y en el mundo, un lugar al que contribuir a mejorar. Es escuchar a tu familia decir que está orgullosa de ti. Es ser la sensación de la discoteca por la pureza y naturalidad con la que bailas durante toda la noche. Es sentarse en la terraza de un bar y sentir como propio el júbilo de la gente. Es envejecer sin arrastrar remordimientos. Es la sensación de que la vida no se te está escapando sin haberla exprimido a fondo. Es ver a tus hermanos tener éxito en sus vidas. Es luchar por hacer de tu hobby, tu trabajo. Es ser plenamente consciente de tu progreso como persona y de los próximos pasos a dar. Es el bache que te reafirma en lo que eres y el fracaso que te hace evolucionar. Son las vibraciones que penetran en tu cuerpo al escuchar música a todo volumen. Es conocer nuevas personas cada día de tu vida. Es sentirse dueño de tu vida transformándola en todo momento proactivamente. Es actuar permane...