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Mostrando las entradas etiquetadas como Emociones

Individuos

La impresión de haber conocido al mismo individuo 101 veces me atrapa y me causa la impresión de haber conocido al mismo individuo 101 veces. Todos iguales con distinta forma, todos diferentes con igual proceder. Alivio, bochorno, complacencia, culpa, diversión, desprecio, entusiasmo, felicidad, ira, miedo, orgullo, placer sensorial, asco, satisfacción, sorpresa, tristeza y vergüenza. 7.376.471.981 de seres humanos en la Tierra y tan solo son 17 sentimientos con los que nos regimos según Paul Ekman. La inquietud de haber conocido muchas más veces al chaval orgulloso sin nada por lo que debería sentirse virtuoso que al chaval virtuoso con mucho por lo que debería sentirse orgulloso. La vida gira y gira cada nuevo día como una ruleta en la que la probabilidad de que te toque un número bajo quintuplica a uno alto. La impresión de haber conocido al mismo individuo 101 veces me atrapa y me causa la impresión de haber conocido al mismo individuo 101 veces. Todos iguales con distinta forma...

El orgullo

Como en toda civilización, la occidental se rige por una serie de valores que la distinguen de otras. Estos valores en su mayor medida son heredados de las precedentes y tan solo unos pocos son fruto del caldo de cultivo que ha generado la nueva civilización. Hoy hablaré del orgullo, sentimiento que escenifica la egocéntrica doble moral occidental. Desde pequeño se nos enseña que tener orgullo es perjudicial. Algo que solo nos puede llevar por el camino de la amargura. Por ejemplo, no hay que tener orgullo cuando se pierde en una competición o cuando en una discusión se establece que no tenías la razón. En muchos casos, está relacionado con el saber perder cuando no se gana. Sin embargo, como siempre que aprendemos algo sin meditarlo previamente, entra en contradicción con otras enseñanzas. Y es que… ¿El tener orgullo cuando se pierde y el estar orgulloso de ti mismo cuando se gana, no son acaso el mismo sentimiento? No obstante, nadie nos ha dicho que estar orgulloso de ti...

Miedo al cambio

El miedo siempre está ahí. Existen personas más y menos propensas a su veneno, pero siempre acaba apareciendo en alguna de sus formas: arma de disuasión, rasgo de la personalidad, inhibidor físico, etc. Se trata de una emoción que se sitúa piramidalmente en la cima, ya que si no existiese, tampoco lo harían muchas otras. Como por ejemplo la valentía, estrechamente ligada al actuar o no actuar. Si no existiera, nosotros lo haríamos también en menor medida, puesto que el miedo, te ayuda a ser consciente de donde estas, y de lo que uno está dispuesto a arriesgar para conseguir algo. Preocupación, incomodidad, inseguridad. El miedo tiene amigos en los que se apoya para vencer y acometer su falso cometido, el asegurar la estabilidad y seguridad del sujeto. Nos intenta engañar y llevar a su lado, hacernos sentir inseguros, pero paradójicamente es dicha seguridad la que nos acabara desgastando y llevando a la tumba poco a poco si no nos encaramos con él y lo vencemos. Y es entonces, al me...

Afición por el deporte

Me encontraba tirado en el sofá, observando asombrado un partido de Rafael Nadal cuando una vez más, y sin previo aviso me encontré perdido en las profundidades de mi ser, buscando una respuesta a la pregunta que instantes antes me había golpeado en el pecho y que incrustada firmemente, amenazaba mis razonados ideales, mi modelada personalidad y hasta había llegado a cuestionar mi ética. ¿Por qué perdía tiempo de mi vida viendo deporte si en principio no me aporta nada de utilidad? Quizá para otras personas esta pregunta sea considerada inocente, tonta, fácil de digerir y de olvidar. Pero durante toda mi vida adulta he vivido conforme a lo que pensaba y ni ahora, ni en un futuro cercano o lejano, concebiré el vivir de otra manera, y es por ello que de esta pregunta tan tonta dependía mi futuro. Y ahí estábamos yo, la silenciosa noche, y Nadal dándole raquetazos a una pelota. No lo conseguí esa noche pero como suele suceder, la duda ya había sembrado en mí la semilla que po...

Haciendo la maleta

Ocurre que llega un momento en el que lo sientes. En el que sin llegar a avergonzarte de tu presente, deseas para tu futuro algo distinto y sin alternativa alguna, preso en la cárcel del cuerpo, trabajas tu vida con el fin de hacer de ella algo útil, interesante y digna. Buscando remediar dicha sensación, dicha tortura, optas por arriesgar e intentas dejar atrás tu antigua personalidad para convertirte en un ser triunfador, desembarazándote de ese miedo a la novedad que sutilmente actuaba como coartada perfecta de la mediocridad. Comienzas buscando actividades que se amolden a ti, y acabas amoldándote a las actividades que siempre has querido hacer y nunca has tenido valor de acometer. Y entonces encuentras el descanso de tu alma en lugares fascinantes que nunca esperaste presenciar, en actividades, que a modo de terapia, ayudan a desoxidar tu joven corazón, en personas llenas de pura bondad, desinteresada simpatía, bendita locura y verdadero amor que ayudan a que finalment...

Pureza humana

Las artes son realidades de difícil descripción, algo que desde antaño no ha ayudado a su entendimiento. Sin embargo, ante la artificialidad que impregna todo cuanto conocemos, tiene más de real que la vida . Nuestras historias suceden en un mundo artificial en el que todavía no se sabe a ciencia cierta, si forma parte esencial de la evolución humana o simplemente responde a los intereses de unos pocos accionistas en el sistema. En el afán del ser humano occidental de sentirnos poderosos, desterramos a los dioses existentes al infierno y nos colocamos en su trono, limitándonos desde ese momento a vivir nuestra vida excluyendo de ella todo lo que no nos gustase o conviniese, llegando incluso a vender nuestra alma a cambio de ropa fabricada por niños esclavizados. La muerte fue vilmente desterrada de nuestros miedos ancestrales. Ya no se la teme, o al menos hemos decidido no tenerla en cuenta. Fumamos, bebemos y malcomemos en un sucio intento de desprestigiarla. Sin embargo, como aqu...

El laberinto sentimental: Parte II

Lo primero, disculparme por la extensión de la entrada. Sé que es muy pesado a menudo embarcarse en tal vorágine de palabras y mantenerse cuerdo, pero es difícil resumir y a la vez explicar las tesis de un libro tan lleno de información interesante. Lo que sentimos está determinado por elementos coyunturales y estructurales. Coyunturales son los que cambian continuamente: la situación real, mis intereses momentáneos, el estado en que me encuentro. Los estructurales son más estables y se refieren a lo que con gran vaguedad llamamos temperamento, carácter o personalidad.  Desde otro punto de vista, se podría decir que lo que sentimos lo determinará nuestro balance sentimental, que no es más que la interacción entre los siguientes cuatro elementos: La situación real, los deseos, las creencias y expectativas, y la idea que el sujeto tiene de sí mismo y de sus habilidades. Parece lógico pensar, que al sujeto le invade un sentimiento en el momento en el que un hecho choca con sus des...

El laberinto sentimental: parte I

"Somos inteligencias emocionales. Nada nos interesa más que los sentimientos, porque en ellos consiste la felicidad o la desdicha. Actuamos para mantener un estado de ánimo, para cambiarlo, para conseguirlo . Son lo más íntimo a nosotros y lo más ajeno. No sentimos lo que querríamos sentir. Somos depresivos cuando quisiéramos ser alegres. Nos reconcomen las envidias, los miedos. Los celos, la desesperanza. Desearíamos ser generosos, valientes, tener sentido del humor, vivir amores intensos, librarnos del aburrimiento, pero nos zarandean emociones imprevistas o indeseadas. Incluso un sentimiento tan tranquilo como la calma, nos “invade”. Podría leerse la historia de nuestra cultura como el intento de contestar a una sola pregunta: ¿Qué hacemos con nuestros sentimientos?" Los sentimientos son quienes juzgarán nuestra vida cuando esta se nos vaya acortando y quienes ya lo vienen haciendo desde que nacimos. La vida no la podríamos sentir como un fenómeno consciente sin ellos. S...

Introspección fortuita

No puedo parar. No ha habido manera posible de escapar de ello durante toda la tarde, algo a lo que no puedo dar nombre. Es una sensación puñetera, pues no viene de algún hecho vivido recientemente, sino que me temo que se trata de algo mucho más complejo. Se trata de un sentimiento que trae consigo unas ganas terribles por vivir, aunque no de cualquier forma. Quiero vivir de forma que ayude a los demás a ser mejores. Quiero haber sido capaz de haber hecho a una persona feliz . Me siento casi obligado a hacer algo por el mundo, en respuesta a la posibilidad de vivir que se me ha proporcionado. Quiero hacer sentir orgulloso a esa misteriosa fuerza que a todos y a absolutamente todo lo mueve hacia adelante. Cuando me hundo en mí mismo en busca de tal sensación, ella huye. Me viene a la cabeza que quizás esa extraña sensación sea la respuesta a una eterna pregunta, una respuesta que nunca se dejara encontrar y que juega conmigo a sabiendas de que nunca lo haré. Mientras ...

Simulación virtual: Parte I, Universo simulado

Hoy en día, son pocos los que jamás hayan escuchado la posibilidad de que estemos viviendo en una simulación virtual, al estilo Matrix. También son pocos los que nunca hayan meditado sobre la posibilidad de que estemos siendo los protagonistas de una película, siendo grabados por cámaras en todo momento, y seamos los únicos que no lo sepamos, al estilo el Show de Truman. No obstante, hoy me dispongo a ofreceros una visión distinta de la realidad, me dispongo a introducirme en lo más profundo de vuestra alma y a pellizcárosla . Os ofreceré pruebas, preguntas, hipótesis, teorías, con la intención de sumergiros en la más amenazante oscuridad de vuestro yo. Os aseguro cien por cien que nada de esto va en broma. Hay muchas posibilidades de que realmente todo esto sea artificial. ¿Cómo lo voy a hacer?. Pues esforzándome mucho en traducir todo lo que, a mi parecer sea de carácter excesivamente científico, a un lenguaje entendible. Aunque mínimamente sí hace falta algún conceptillo de físic...

El club de los poetas muertos

La película gira en torno al pensamiento crítico y a la necesidad interior de propagarlo del profesor de literatura, John Keating, quien no duda en abrir las mentes de los estudiantes para introducirles el concepto Carpe Diem (el texto de la foto). Y es que ambos son conceptos que se necesitan mutuamente. No es posible ejercer el pensamiento crítico si no se tiene una filosofía de vida en la que tu Yo interior te urja a aprender lo máximo posible, a ser lo máximo posible, a ayudar lo máximo posible y por tanto, a vivir lo máximo posible. Es totalmente necesario el querer vivir plenamente, para poder llegar a tener alguna posibilidad de hacerlo. Al mismo tiempo, ejercer correctamente el concepto Carpe Diem requiere del pensamiento crítico en la medida de que hace falta romper con las “normas preestablecidas” para tener la posibilidad de vivir al 100%. Es indudable que nos tenemos que adaptar a la sociedad pero siempre desde nuestro yo, sin quebrar nuestra alma para que s...

Amor, emociones y adicciones: Parte I

La entrada de hoy mezcla lo subjetivo y lo objetivo, experiencias personales con múltiples vivencias de otras personas y tendrá también un alto componente científico. La he querido dedicar a este tema porque, a mi parecer, la vida no está para sufrirla, sino para disfrutar en la medida de lo posible de las infinitas posibilidades que nos ofrece . El ser humano es terriblemente estúpido y para quien carece de fuerza mental, esta irrefutablemente a merced de sus hormonas, sentimientos, glándulas y todo tipo de mecanismos internos, lo que desemboca en algunas ocasiones en peligrosas adicciones. Y como veremos a continuación, se puede ser adicto no tan solo al sexo o a comer; también a la tristeza, al amor, al enfado o a cualquiera otra emoción. A casi todos nos ha pasado que tras salir de una mala relación sentimental y posteriormente superarlo, sentimos que renacemos. Sentimos que, mientras retomamos las riendas de nuestras vidas y dedicamos mucho más tiempo a nosotros mismos,...