Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Jostein Gaarder

¿Es una coincidencia?

"No sé si tiene que ver con el tiempo, pero desde el primer momento me noto muy concentrado. De repente me siento más espabilado que la media, un poco más inteligente que antes, me siento intensamente presente en ese vagón amarillo que pasa volando por el paisaje nublado. Y me pregunto: ¿Que es la conciencia? ¿Qué es la memoria y qué es la reflexión? ¿Qué significa "recordar" u "olvidar" algo? ¿Qué es eso de pensar y pensar en lo que es pensar? Y sobre todo: ¿Es la conciencia una casualidad cósmica ? ¿Se debe a una mera coincidencia el que este universo por el momento sea consciente de sí mismo y de su propia evolución? ¿O es algo característico de la naturaleza de este universo?" Fuente: El castillo de los Pirineos

Baile de disfraces

Vivimos, ¿Oyes? Pero solo vivimos exactamente ahora. Abrimos los brazos y decimos que existimos. Pero se nos aparta y se nos mete dentro del oscuro saco de la historia. Porque somos de una vez, de usar y tirar . Participamos en un eterno baile de disfraces, en el que las mascaras van y vienen, hoy por mi, mañana por ti, el viejo desaparece de la fila. Nos habríamos merecido algo mejor, Hans Thomas. Tú y yo habríamos merecido que nuestro hombres se grabaran en algo eterno, en algo que no se borra en el gran cajón de arena . Fuente: El misterio del solitario

Si existe un Dios

Veamos Hans Thomas. Si existe un Dios que nos ha creado, entonces de alguna manera somos artificiales a sus ojos. Charlamos, regañamos y peleamos. Nos abandonamos los unos a los otros , y nos morimos dejando solos a los demás. ¿Entiendes? Somos muy cojonudos , hacemos bombas atómicas y cohetes que llegan a la luna. Pero ninguno de nosotros se pregunta de dónde venimos. Simplemente estamos aquí y no nos cuestionamos nada más . Fuente: El misterio del solitario

Encuentro en 4º fase

- Entonces escúchame bien, Hans Thomas. Imaginémonos que un día sales al jardín y descubres un pequeño marciano entre los manzanos. Digamos que es un poco más pequeño que tu, y en lo que respecta a si el hombrecillo es amarillo o verde, lo dejo a tu imaginación. El forastero se queda mirándote fijamente, como se suele mirar a seres de otro planeta. La cuestión es cómo reaccionarias tu. Estuve a punto de decir que le habría invitado a un desayuno del planeta Tierra, pero dije que seguramente me hubiese entrado tal pánico que me hubiera puesto a gritar como un loco. Mi viejo asintió con la cabeza, evidentemente satisfecho por mi respuesta. Al mismo tiempo, comprendí que tenía algo más que decir. - ¿No crees que también le preguntarías quien era ese hombrecillo y de donde vendría? - Naturalmente – Conteste. - ¿No se te ha ocurrido nunca pensar que tú mismo podrías ser uno de esos marcianos? - O un terrestre, si quieres. En realidad, no importa gran cosa como llamemos al planeta en que viv...