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Mostrando las entradas etiquetadas como Introspección

Consciencia

Parece correcto afirmar que el hombre necesita de la religión pues allí donde ha existido una comunidad, por pequeña que fuera, han creado dioses a los que adorar. Lo han hecho porque el hombre es un animal curioso que no solo se hace preguntas, sino que necesita respuestas para intentar explicar tanto el entorno como sobre todo, a sí mismo. Y debido a esta necesidad de explicarse, que surge en consecuencia a que sabe de su existencia, es por lo que decimos que el hombre es un animal consciente. Más o menos, esto lo aprendemos leyendo cualquier libro de texto del colegio. Sin embargo, es posible que esto no sea así del todo, es posible que estemos errando en el núcleo de la cuestión. ¿Qué ocurriría si en realidad lo que innatamente busca el hombre no es una religión, sino una consciencia cada vez mayor, utilizando como herramienta el hacerse preguntas? Si lo que se busca es el aumento de consciencia, entonces que mejor manera de hacerlo que haciéndose las primeras y seguramente tamb...

Madurar o evolucionar

Alguien madura cuando la vida le da suficientes golpes como para aprender que haciendo determinada acción, obtienes mas resultados negativos que positivos. Es decir, se aprende de forma animal. Evoluciona quien conscientemente mira retrospectivamente al pasado y analiza cómo ha cambiado su vida y el por qué ha cambiado, y quien en un ejercicio de introspección, se ve a sí mismo desnudo, y se pregunta si debería cambiar y hacia qué tipo de pensamiento. - No has madurado. Sigues siendo tan cabezón como siempre, te harás daño si sigues intentando romper esa piedra-. - Es que es esa cabezonería en lograr romper esa piedra la que le permite a uno conocer más que nadie tanto de la piedra, como de su propia cabeza -. Le rebato yo. No es cuestión de elegir. El evolucionar transciende al madurar. Pero por eso mismo es importante donde fijar la meta, el madurar no implica necesariamente evolucionar pero el evolucionar si implica madurar. PD: Nótese que la piedra del dialogo...

El guerrero espiritual

Hoy cambiamos de discurso filosófico. Nos movemos a Oriente de la mano de Ramiro A. Calle, aunque realmente gran parte de mi pensar, escrito y descrito en este blog, siempre ha estado más cercano a aquello que al pensar occidental. Se trata de texto perteneciente al tema 1.8 de su libro “El guerrero espiritual”: La senda sin senda. El guerrero es su propia senda. La suya no es la senda prefijada, rigurosamente marcada por otros. Va forjando su propia vía y su propia ley. Se convierte en su guía, su mentor . Porque confía en su propia naturaleza real, no se enreda en creencias y opiniones de otros ni por otros se deja sugestionar; porque depende de sí mismo y a sí mismo se hace, no necesita alimentar dependencias mórbidas ni acogerse a sistemas u organizaciones; porque nació libre, no quiere convertirse en un esclavo de dogmas o instituciones. La muerte está presente en el ánimo del guerrero pero no le abate. En cualquier inesperado instante la enfermedad se manifiesta en ...

Creación

¿Por qué esta necesidad de buscar una razón? ¿Por qué necesitar sentirse útil? Necesidad de ser alguien, de aportar, de ser de ayuda, de responder a la pregunta ¿En qué puedo servir a la humanidad?. Quizás este sentimiento sea resultado de apreciar la dulce oportunidad que tenemos de vivir, o quizá simplemente este loco. ¿Cómo averiguar qué hacer? Con paciencia y bien hacer. Como aquel muchacho adolescente descuidado y dejado que en el despertar de su conciencia, y deseoso de al fin complacer a sus padres, debe antes pelear consigo mismo e irrevocablemente morir para poder renacer lleno de vida y fortalecidas ilusiones. El miedo a estancarse intelectual y emocionalmente tampoco ayuda a sentirse completo. No busco gloria, aplausos, recompensas, pero me aterra lo monótono, lo llano, lo constante y el sedentarismo. No busco hacer, sino crear . Y crear para todos. A decir verdad, nunca voy a saber si solo son ganas de protagonismo, ganas de ser más y mejor de la media, ganas de que me ...

Introspección fortuita

No puedo parar. No ha habido manera posible de escapar de ello durante toda la tarde, algo a lo que no puedo dar nombre. Es una sensación puñetera, pues no viene de algún hecho vivido recientemente, sino que me temo que se trata de algo mucho más complejo. Se trata de un sentimiento que trae consigo unas ganas terribles por vivir, aunque no de cualquier forma. Quiero vivir de forma que ayude a los demás a ser mejores. Quiero haber sido capaz de haber hecho a una persona feliz . Me siento casi obligado a hacer algo por el mundo, en respuesta a la posibilidad de vivir que se me ha proporcionado. Quiero hacer sentir orgulloso a esa misteriosa fuerza que a todos y a absolutamente todo lo mueve hacia adelante. Cuando me hundo en mí mismo en busca de tal sensación, ella huye. Me viene a la cabeza que quizás esa extraña sensación sea la respuesta a una eterna pregunta, una respuesta que nunca se dejara encontrar y que juega conmigo a sabiendas de que nunca lo haré. Mientras ...