Mientras valedores de uno y otro bando luchan tercamente por imponer sus ideas; los que nos topamos en la mitad, agradecidos por los beneficios que ambas tienen en nuestras vidas, buscamos de razonar el papel que deseamos que cada una de ellas tenga en nuestras vidas. En mi opinión, a lo largo de la historia y de forma totalmente natural ambas se equilibran y relacionan en las sociedades humanas. Cuando no había ciencia, ni técnicas ni siquiera para encender una fogata, las claves para sobrevivir eran las tradiciones, los saberes acumulados y mitos que se pasaban de familia a familia. Y aunque se sabía vivir con ese irrisorio saber, aquella total escasez tecnológica era la responsable de la crucial importancia que esta tenía y cualquier pequeñísimo avance científico marcaba la diferencia. Los tiempos han ido cambiando. Ahora, lo que abunda en nuestra vida es la ciencia y la tecnología, tanto que ya no se puede sobrevivir sin ella. Pero de la misma manera que una vez suced...