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Mostrando las entradas etiquetadas como Experiencias

El Baile

Acto I: Soledad Como si se tratara de cualquier otra tarde, subí las escaleras que llevaban al amplio salón, salí al balcón y eché un vistazo al horizonte. En la casa de los Arini parecía no haber nadie. Tampoco en la de los Horvat o Kanellopoulou. No solo eso, los animales también habían huido de este bosque donde habité por más de 20 años. No sabría decir qué es lo que definitivamente me llevó a huir de la sociedad y de sus medievales costumbres. Sospecho que fue una mezcla entre el desgaste de una vida de intentar transformar el mundo y mi ineficacia en controlar mi descontrolada mente ante mis numerosos fracasos. No me siento especialmente mal por mi desenlace. Quién más está dispuesto a sacrificar, más pierde cuando todo por lo que ha luchado se va al garete Instintivamente al pensar en el pasado miré cabizbajo al suelo. En una hora empezarían a llegar los invitados y realmente no sabía cuántos arribarían. Cuando las grandes tecnológicas inventaron un chip implantable en el ce...

Diversión

La clave está en la mentalidad con la que se encara la vida. A alguien que no pierde nunca la sonrisa, le parecerá que la vida le sonríe. Alguien que trata bien a las personas, será bien tratado por el mundo. La semana pasada me encontraba subiendo el Gorbea con unos compañeros, cuando escuché algo que me hizo bastante gracia por lo ridículo de la afirmación. Una persona me dijo con asombro y cierta indignación: "¿¡Pero como es que has estado en el Tíbet, Nepal, India, Milán, Sicilia, Méjico, Toronto, Londres, Nueva York…!? ¡No has debido dar palo al agua!". Yo "sacrifiqué" un orgasmus (erasmus) para irme a malvivir a la India. Yo estuve en Nepal y logramos acceder al Tíbet porque mis colegas y yo decidimos echarle bemoles y no pensar demasiado en los problemas que esto nos podía acarrear. Yo he residido un mes y medio en Londres lavando platos. Yo decidí con 18 añitos hacer el Camino de Santiago. Yo he estado múltiples veces en Sicilia porque he ten...

El camino

Dicen que El Camino de Santiago es algo espiritual. Que te hace ver y sentir cosas. Y lo afirmo. Desde que coges el bus hasta tu lugar de inicio, todo son malas caras y relaciones basadas en intereses, pero cuando te alojas en el primer albergue te das cuenta de que todo va a cambiar durante los días siguientes. No solo te sonríe el dueño, sino que sin ganar un puto duro, te da cobijo y de corazón te desea buen camino. Después de la caminata del día siguiente y tras lavar la ropa, te reúnes en la terraza del bar con otros peregrinos y hablas, hablas, hablas… Da igual con quien, qué edad tengan, sean de donde sean. A todos quieres escuchar y todos te quieren escuchar, seas un hombre experimentado o el yogurin del grupo, pues saben que de todo y de todos se aprende . El camino de Santiago te ayuda a creer en el ser humano, que no es poco. Por mucha intención que tengas será imposible explicar que tal te lo has pasado en el camino. Podrás contarle algunas historias y aventuras, ense...