Ir al contenido principal

Realidad interior y exterior

Navegar en barco

Esta entrada surge de un discursillo que le hice a un amigo que no era feliz tiempo atrás. Tenía una personalidad trabajada y actuaba conforme a sus creencias y pensamientos pero no tenía la fuerza suficiente como para posicionarse en un mundo que va completamente a su bola y al que hay que subirse forzosamente en marcha.

La vida que cada uno de nosotros experimentamos está compuesta de al menos dos realidades distintas. Por un lado, existimos nosotros como realidad individual; nos asaltan pensamientos, sentimientos e instintos, nos desarrollamos física y psicológicamente y acabamos muriendo. Por otro lado, existe la realidad exterior; el contexto social-cultural-económico de nuestra época, las demás personas con las que coincidimos en tiempo y espacio, hechos ajenos que nos afectan directamente, etc. Nosotros acabamos desapareciendo del mapa pero el universo persiste eternamente.

Dependiendo de factores como la educación recibida, la sociedad, cultura imperante y los genes de cada uno, existen personas que están más predispuestas a forjarse interiormente y desatender el mundo exterior. Y personas que han dedicado más parte de su tiempo a aprender a sobrevivir en este mundo salvaje y que infravalora su mundo personal.

Ambas situaciones son incomodas puesto que la vida es como un combate de boxeo. En el que las los realidades representan las dos mejillas. Dependiendo de por cual realidad provenga el golpe, estarás totalmente indefenso si no estabas preparado para encajarlo. Y cuanto más extremo seas en tu decisión de elegir una u otra realidad, los porrazos que te llevarás serán más dolorosos y la herida en tu vida más profunda.

En mi opinión, como no podía ser de otra manera, primero uno se debe forjar a sí mismo. Cada uno nacemos tendiendo naturalmente a ser fuertes y débiles en ciertos aspectos e independientemente de todo lo demás, si no conseguimos esculpirnos seremos carne fácil para todos esos pensamientos y sentimientos inesperados que nos asaltan diariamente y difícilmente podremos aceptar y superar los fracasos. Tampoco tendremos la suficiente fortaleza para entender los golpes del mundo exterior y tolerar lo puñetera que a veces es la vida.

No obstante, mucha gente confunde tener una personalidad, gustos e ideales fuertemente razonados y trabajados con pretender no necesitar o despreciar todo lo que viene de fuera. Costumbres, tradiciones, personalidades y pensamientos comunes de las personas de la época. Lo que ocurre al querer vivir la vida completamente ajena a la realidad exterior es que jamás te vas a sentir comprendido y vivirás en la soledad más absoluta. Nosotros, como realidades individuales pensantes, existimos en todo momento pero para vivir, tendremos que colocarnos y posicionarnos en el mundo. Sino existirás solamente en el limbo presente entre ambas realidades.

De la misma manera, la gente enfocada a adaptarse a toda costa a la realidad exterior, confunde ser una persona social y realista con pretender ser el amo del mundo sin ser antes amos de sí mismos. Estas personas confunden ambas realidades continuamente y como causa directa, cuando cumplen años se deprimen al no aceptar que el mundo exterior no es su mundo natural. El alma se mantiene intacta pero la piel envejece. Se obsesionan con ser reconocidos en el mundo para sentirse vivos y responsabilizan al mundo exterior de todos sus fracasos y penas cuando realmente lo que les lleva a su actual situación son siempre sus continúas decisiones.

Normalmente cuando termino de escribir este tipo de entradas echo un ojo en internet para saber que ha escrito la gente sobre el tema. Y joder, vaya basura. Entre lo que escribe la gente solamente para vender sus servicios empresariales y los que se hacen 3000 paranoyas en la cabeza, creo que no voy a añadir o cambiar una sola palabra de lo que había escrito.

El mundo exterior no lo construimos nosotros, ni elegimos lo que nos sucede, ni tenemos completamente las riendas de nuestra vida como se escribe por ahí. Pero tenemos la ilusionante posibilidad de afrontarlo. Podemos aprender a controlar nuestros sentimientos para defendemos mejor y obtener fuerzas de nuestro ser interior. Y aunque el barco que pilotamos es pesado, disponemos de un timón para que a medida que se presentan obstáculos o estamos en peligro de encallarnos, lo podamos usar con contundencia.

Seguramente la clave está en convertirse en una persona internamente fuerte sin esperarse que el mundo exterior te reconozca como tal. Uno no debe querer ser lo suficientemente poderoso para dominar a los demás y ser jefe absoluto del mundo. Sino para no desistir en tu empeño de encontrar tu lugar en él. La realidad de la época siempre es mejorable pero debemos comprender que está en constante evolución y que todos contribuimos en ella.

Os dejo dos frases que me gustan mucho.

No podemos resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos. - Albert Einstein
El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en ver nuevos paisajes, sino en mirar con nuevos ojos. - Marcel Proust

Comentarios

Entradas populares de este blog

Madurar o evolucionar

Alguien madura cuando la vida le da suficientes golpes como para aprender que haciendo determinada acción, obtienes mas resultados negativos que positivos. Es decir, se aprende de forma animal. Evoluciona quien conscientemente mira retrospectivamente al pasado y analiza cómo ha cambiado su vida y el por qué ha cambiado, y quien en un ejercicio de introspección, se ve a sí mismo desnudo, y se pregunta si debería cambiar y hacia qué tipo de pensamiento. - No has madurado. Sigues siendo tan cabezón como siempre, te harás daño si sigues intentando romper esa piedra-. - Es que es esa cabezonería en lograr romper esa piedra la que le permite a uno conocer más que nadie tanto de la piedra, como de su propia cabeza -. Le rebato yo. No es cuestión de elegir. El evolucionar transciende al madurar. Pero por eso mismo es importante donde fijar la meta, el madurar no implica necesariamente evolucionar pero el evolucionar si implica madurar. PD: Nótese que la piedra del dialogo...

Edades

La vida se ve distinta dependiendo del cristal con el que se mire y para comprender mejor las diversas situaciones que se pueden dar, es necesario tener la capacidad de poder observarla utilizando diferentes lentes a voluntad. A continuación os voy a revelar una de las lentes que a menudo llevo conmigo. No me ocurre el 100% de las veces ni pretendo asentar cátedra pero disfruto interactuando con las personas sin diferenciarlas escrupulosamente en niños, adultos y ancianos. Lo hago innatamente pues nunca he apreciado tantas diferencias entre unos y otros como la sociedad sugiere. Por un lado, en contra de mi anterior afirmación, está claro que cuanto mayor es una persona, más experiencia adquiere y es capaz de tomar mejores decisiones. De la misma manera, es cierto que el cerebro humano nos invita según nuestra edad a actuar de diferentes maneras. Mientras la mente de una persona mayor se va preparando para la muerte y la va aceptando, la cabeza de un joven le invita a experi...

Sabiduría

Lo que antes para mí era una sensación. Poco más de un presentimiento. Una mera intuición. En mi mente ha finalizado convirtiéndose en cuchicheo entre neuronas y posteriormente en un secreto a voces. ¿A quiénes se les considera grandes mentes en la actualidad? A las personas que trabajan en grandes firmas y ganan mucho dinero debido a que se han especializado en algo concreto. Como en la gran mayoría de las ocasiones este hecho por sí solo no es dañino en absoluto pero, ¿Qué pasa cuando estas personas solo tienen conocimientos de la materia en la que trabaja? ¿Qué pasa cuando los que más dinero ganan no son los más aptos para encabezar la raza humana? ¿No estaríamos dando un incentivo para que dichas personas no se esfuercen en obtener sabiduría? ¿Qué pasa cuando se desecha al último escalón social a las personas que realmente tienen valores y conocimientos que aportar y enseñar a los demás? ¿Qué pasa cuando en el mundo la cantidad de sabios disminuye considerablemente? Sincerament...

Occidente en confusión

Que humanista me defina mejor que pacifista no significa que no condene la beligerancia. En la guerra no gana nadie y fomenta un odio que se hereda y trasmite a las siguientes generaciones. En estos momentos me pesa el alma y para combatir esta sensación, me dispongo a escribir sobre dos puntos que me parecen relevantes para recobrar la armonía con nosotros mismos y el resto de seres humanos. Es absolutamente primordial tener más empatía que nunca no solo con los árabes que vivan entre nosotros, sino con todos los inmigrantes con los que nos cruzamos y conocemos, puesto que posiblemente no serán días fáciles para ellos. La tragedia de París es el escaparate ideal para que los políticos con ideales ultra nacionalistas saquen con orgullo su bandera anti inmigración y hagan incrementar odios xenófobos entre la población. Cuando nos toca a nosotros sufrir el terror y la barbarie de la guerra, que durante el 99,99% de nuestra vida ni la olemos; el miedo y el odio se ...

El eterno presente

Entre las cosas que nuestra sociedad considera carentes de valor o socialmente no aceptadas está la de pensar libremente. La de razonar desde 0, la de llegar a conclusiones distintas a las que piensa la mayoría, la de formular una crítica activa de los ideales y pilares sobre los que se apoyan nuestra cultura, etc. En mi caso particular, esta manera de ver la vida se traduce en un blog donde escribo mis razonamientos, inquietudes y vivencias. Sin caverna no hay mito ha vivido distintas etapas, la cuales han estado marcadas por lo que siento hacia él. En su comienzo sentía muchísima vergüenza. Un adolescente siempre tiene miedo a no ser aceptado por sus amigos y familia. Buscar el equilibrio entre lo que uno es y lo que el resto de la sociedad quiere que él sea no es tarea menor. Un par de años más tarde, varios de mis amigos llegaron a él y a algunos les encantó. Igualmente la familia lo aceptó y apreció, e incluso a las novias les gustaba mi vena pensadora y escritora. Fina...