Ir al contenido principal

La alteridad

Hola Alejo:
He estado leyendo tus ideas sobre la felicidad y me han parecido muy interesantes. Sin embargo,me gustaría preguntarte sobre un tema que creo no has escrito. Has escrito varios artículos sobre la felicidad, pero en ninguno he encontrado nada sobre la felicidad ajena. Dado que eres una persona tan reflexiva, me gustaría que compartieras con nosotros tus ideas sobre dejar de lado los intereses propios. Sería interesante.
Un saludo.
Eli 

Es curioso como siempre habiendo tenido tan claro lo que pienso y siendo “el otro” una de las bases de este blog, no he podido mostraros lo que siento. A raíz del anterior comentario que leí hace dos días (en Caminar), he estado meditando mientras estudiaba y mis reflexiones me han dado para escribir las siguientes dos entradas. Muchisimas gracias a Eli por el comentario, se agradecen :).

Por tanto, en esta primera entrada me dispongo a hablar sobre el otro, es decir, quien te hace ser tú y quien te da importancia en esta vida. Y en la siguiente me dedicare a hablar sobre la felicidad ajena, de manera directa vinculada con esta primera entrada.

Tu manera de ser, personalidad, modo de vida, carácter, sentimientos… todo se refleja en tus actos y según actúes, así te ira en la vida pero… ¿Cómo sabes que tal te va la vida? ¿Qué criterio se ha de seguir?

¿Acaso te suenan las cientos de historias en las que hombres con mucha fortuna acaban en el mundo de las drogas o de hombres pobres que sin tener nada sonríen? Sin ir tan lejos, en nuestro entorno hay montones de ejemplos cercanos también. Personas amigas que teniendo todo lo que desean debido al dinero y mimos de los padres, se pasan el día llorando y quejándose de todo o por otro lado, personas que no habiendo tenido tal suerte, sonríen, ayudan y trabajan tanto como les deja el cuerpo para forjarse un futuro. Y son supuesto, siendo felices.

Creo en el afecto hacia las personas por su manera de ser, creo en la admiración hacia las personas por su modo de enfrentar las situaciones, creo en el cariño hacia una persona por el trato recibido por ella, creo en el sentimiento de amistad que te une a otro ser, creo en el sentimiento de amor que hacen que dos personas sean uno.

Tu éxito en la vida son los demás la que lo evalúan. No con elogiosas palabras o con sucios insultos. Sino con la admiración que te procesan y el cariño que te tienen. Y en respuesta a la pregunta antes lanzada, ¿Cómo sabes que tal te va la vida? la respuesta es, según lo feliz que seas. Y no son sino los demás, los únicos que a largo plazo te la pueden proporcionar.

Está claro por lo tanto que tiene una alta relación directa con lo que eres capaz de dar a los demás, con lo que eres capaz de sacrificar, con lo que eres capaz de perdonar y con la capacidad que tienes para confiar en los demás. Cuanto mas tengas en cuenta a los demás, mas cariño recibirás y mas feliz te sentirás.

Comentarios

  1. tener verdadero exito en la vida,es saber que al menos alguien a vivido mejor gracias a ti..
    :)

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Madurar o evolucionar

Alguien madura cuando la vida le da suficientes golpes como para aprender que haciendo determinada acción, obtienes mas resultados negativos que positivos. Es decir, se aprende de forma animal. Evoluciona quien conscientemente mira retrospectivamente al pasado y analiza cómo ha cambiado su vida y el por qué ha cambiado, y quien en un ejercicio de introspección, se ve a sí mismo desnudo, y se pregunta si debería cambiar y hacia qué tipo de pensamiento. - No has madurado. Sigues siendo tan cabezón como siempre, te harás daño si sigues intentando romper esa piedra-. - Es que es esa cabezonería en lograr romper esa piedra la que le permite a uno conocer más que nadie tanto de la piedra, como de su propia cabeza -. Le rebato yo. No es cuestión de elegir. El evolucionar transciende al madurar. Pero por eso mismo es importante donde fijar la meta, el madurar no implica necesariamente evolucionar pero el evolucionar si implica madurar. PD: Nótese que la piedra del dialogo...

Edades

La vida se ve distinta dependiendo del cristal con el que se mire y para comprender mejor las diversas situaciones que se pueden dar, es necesario tener la capacidad de poder observarla utilizando diferentes lentes a voluntad. A continuación os voy a revelar una de las lentes que a menudo llevo conmigo. No me ocurre el 100% de las veces ni pretendo asentar cátedra pero disfruto interactuando con las personas sin diferenciarlas escrupulosamente en niños, adultos y ancianos. Lo hago innatamente pues nunca he apreciado tantas diferencias entre unos y otros como la sociedad sugiere. Por un lado, en contra de mi anterior afirmación, está claro que cuanto mayor es una persona, más experiencia adquiere y es capaz de tomar mejores decisiones. De la misma manera, es cierto que el cerebro humano nos invita según nuestra edad a actuar de diferentes maneras. Mientras la mente de una persona mayor se va preparando para la muerte y la va aceptando, la cabeza de un joven le invita a experi...

Sabiduría

Lo que antes para mí era una sensación. Poco más de un presentimiento. Una mera intuición. En mi mente ha finalizado convirtiéndose en cuchicheo entre neuronas y posteriormente en un secreto a voces. ¿A quiénes se les considera grandes mentes en la actualidad? A las personas que trabajan en grandes firmas y ganan mucho dinero debido a que se han especializado en algo concreto. Como en la gran mayoría de las ocasiones este hecho por sí solo no es dañino en absoluto pero, ¿Qué pasa cuando estas personas solo tienen conocimientos de la materia en la que trabaja? ¿Qué pasa cuando los que más dinero ganan no son los más aptos para encabezar la raza humana? ¿No estaríamos dando un incentivo para que dichas personas no se esfuercen en obtener sabiduría? ¿Qué pasa cuando se desecha al último escalón social a las personas que realmente tienen valores y conocimientos que aportar y enseñar a los demás? ¿Qué pasa cuando en el mundo la cantidad de sabios disminuye considerablemente? Sincerament...

Occidente en confusión

Que humanista me defina mejor que pacifista no significa que no condene la beligerancia. En la guerra no gana nadie y fomenta un odio que se hereda y trasmite a las siguientes generaciones. En estos momentos me pesa el alma y para combatir esta sensación, me dispongo a escribir sobre dos puntos que me parecen relevantes para recobrar la armonía con nosotros mismos y el resto de seres humanos. Es absolutamente primordial tener más empatía que nunca no solo con los árabes que vivan entre nosotros, sino con todos los inmigrantes con los que nos cruzamos y conocemos, puesto que posiblemente no serán días fáciles para ellos. La tragedia de París es el escaparate ideal para que los políticos con ideales ultra nacionalistas saquen con orgullo su bandera anti inmigración y hagan incrementar odios xenófobos entre la población. Cuando nos toca a nosotros sufrir el terror y la barbarie de la guerra, que durante el 99,99% de nuestra vida ni la olemos; el miedo y el odio se ...

El orgullo

Como en toda civilización, la occidental se rige por una serie de valores que la distinguen de otras. Estos valores en su mayor medida son heredados de las precedentes y tan solo unos pocos son fruto del caldo de cultivo que ha generado la nueva civilización. Hoy hablaré del orgullo, sentimiento que escenifica la egocéntrica doble moral occidental. Desde pequeño se nos enseña que tener orgullo es perjudicial. Algo que solo nos puede llevar por el camino de la amargura. Por ejemplo, no hay que tener orgullo cuando se pierde en una competición o cuando en una discusión se establece que no tenías la razón. En muchos casos, está relacionado con el saber perder cuando no se gana. Sin embargo, como siempre que aprendemos algo sin meditarlo previamente, entra en contradicción con otras enseñanzas. Y es que… ¿El tener orgullo cuando se pierde y el estar orgulloso de ti mismo cuando se gana, no son acaso el mismo sentimiento? No obstante, nadie nos ha dicho que estar orgulloso de ti...