Ir al contenido principal

Agentes del Caos

El bien y el mal

Confieso ser humanista. No solo creo en un utópico mundo altruista, sino que sé que lo es pues he viajado lo suficiente como para sumergirme en las profundidades del alma humana.

No es la primera vez que escucho o leo a personas en los siguientes términos: es sano ser egoísta, primero debe ir uno y después los demás; la tolerancia esta sobreestimada, todo no es digno de respeto; las redes sociales han sido lo mejor que nos ha podido pasar, ahora ya no tengo necesidad de reprimir lo que soy.

Quienes afirman lo anterior, a los cuales personalmente denomino agentes del caos, lo hacen escupiendo a las personas que se esconden dentro de la burbuja que la sociedad ha creado. Van contra las personas que son tolerantes porque consideran que no tienen ninguna intención de armar un argumento y discutir sobre lo que es ético y lo que no lo es; es decir, prefieren ser tolerantes a tener que averiguar si las condiciones de vida en las que viven ciertas sociedades son las correctas. Van en contra de personas que creen y dicen ser altruistas, pero que en realidad, comparten sus pertenencias por pura costumbre y enseñada educación y no por un gesto sincero que le aporte paz interior. Van contra personas que defienden la moral de esta era moderna porque está de moda, sosteniendo que dichas personas interiormente no son ni siquiera capaces de concebir lo que significa.

humanos colaborandoLos detractores de las anteriores actitudes no razonadas lo llaman buenismo. Y efectivamente tienen razón en que son actitudes totalmente pasivas y no sentidas profundamente; se tratan de personas ciegas. Ahora bien, si realmente desprecias dicha manera de proceder, rebátelo y esfuérzate por cambiar la situación espiritual de tus allegados, ¡Hazlo a viva voz!. Por otro lado, el buenismo se basa en el humanismo como movimiento filosófico y cultural, y se trata de un ideología activa, con rasgos que la identifican y multitud de personas que la desarrollaron. Si no eres partidario de dicha corriente discútela a este nivel. El que la gente de la calle sea consciente o no de lo que piensa y siente es otro asunto que merece ser discutido aparte. No es lógico argumentar que el egoísmo y la intolerancia son beneficiosos y éticamente plausibles basándote en la ceguera inconsciente de la sociedad. Y aunque así fuera, a la gente ciega de convicciones no hay que meterlos a todos en una isla y dinamitarla, sino guiarlos. Yo mismo he escrito varias entradas sobre dicha no consciencia: Bienvenido al Desierto de lo Real, Creencias o El Guerrero Espiritual.

Quisiera aclarar no obstante, que no estoy en contra de que haya personas que piensen así. Sin embargo, si estoy asustado por el aumento de personas que sí lo hacen. A día de hoy, no es un pensamiento peligroso pero lo que es objetivamente irrefutable, es que si la sociedad acaba aceptando este tipo de pensamientos, estaría acercándose a una inclinación ultra derechista. Con las desgracias que eso suele acarrear para el colectivo. Paso a refutar concretamente lo que afirman los agentes del caos en el segundo párrafo.

Primero, ser egoísta es natural pero no es una actitud inteligente. Por un lado, no obtendrás más beneficios que teniendo mentalidad altruista ya que personas que puedan ganarse la vida por si solos hay muy pocos y dudo que tú, único supuesto ser consciente de la sociedad, puedas ser uno de ellos. Por otro lado, tus relaciones no se basarán en la confianza y cariño mutuo, sino en los intereses y por tanto, serán totalmente falsas. Cuando alguien se acerque a ti no se te estará acercando porque le caigas bien, sino porque busca algún beneficio de ti. Por mucho que el sentido común te lo haga replantear, ser egoísta no te va a beneficiar personalmente.

”planeta Tierra
Segundo, la tolerancia puede llegar a ser puñetera pero es la base del nuevo paradigma mundial. No todo es digno de respeto, pero sin respeto no hay relación social que dure más de dos días. Los que critican el buenismo creen estar por encima de la burbuja de la sociedad, y sin embargo, es falso pues a menudo son los primeros en creer en prejuicios culturales, ya que generalizan y caen de esta forma, en un error ético mayúsculo. Les gusta mucho departir sobre los musulmanes y de su moral, como si supieran algo de ellos, como si hubieran convivido con uno solo de ellos. Lo cierto es que son escusas basadas en lo que leen y escuchan de terceros para legitimar su odio por la gente, parece ser que son libre pensadores para lo que les conviene.

Tercero, la élite de la sociedad actual es experta en condicionarte a pensar de una u otra manera y coincido en que es una vergüenza que hasta esté bien visto. Sin embargo, la sociedad no reprime a nadie. Lo más posible es que hallas estado acojonado toda tu vida por lo que los demás puedan pensar de ti, ya que se sale de los cánones de la cuadrilla, ¿Es esto opresión?. Si no tienes huevos a actuar como realmente deseas en la vida real es porque seguramente, careces de la inteligencia emocional necesaria tanto para recibir los golpes que te da la vida de una manera sana, como para comprender lo que piensan los demás y por qué lo hacen. Esto es, empatizar.

Habrá quien leyéndome se crea superior a mí y me califique como una oveja más del rebaño. Le diré que precisamente debido a mi manera de pensar, mi vida social no ha sido un camino de rosas, pues quien verdaderamente cree en lo que piensa, su consciencia le obliga a aplicarlo en la vida real, con las consecuencias que esto pueda acarrear. Es innegable que la gente siempre mira raro a quienes nos alejamos de lo normal, pero es que es normal que nos miren raro. Si realmente confiamos en nuestros razonamientos lo que debemos hacer es esforzarnos triplemente para que nos acepten tal y como somos; tanto la familia, como amigos y pareja sentimental. No voy a decir que el mundo virtual sea de cobardes, porque no estaría haciendo justicia a los beneficios de los que nos provee, pero lo que es rotundamente verdadero es que el mundo real es para valientes. Pues que hay más valiente que sonreír a quien te prejuzga. 

Pero lo que más me choca, es que caeís en un sin sentido. Tacháis la sociedad de vacía y falsa, pero vamos a ver, si es tu intolerancia, poco poder de acción, tu escondite en las cloacas de internet, rabia y egoísmo, ¡lo que hace que la sociedad sea así! Es tu mentalidad de vida destructora la que corrompe al gentío. Te quejas contra los prejuicios existentes en la sociedad y tú eres el primero que lo generalizas todo para dar fuerza a tus ideas. Si lucharás por la construcción de un mundo unido, no solo de respeto, sino de simpatía y comunión entre todas las personas otro gallo cantaría, pero claro, no hay huevos a construir un puente donde antes solo había mierda.

Existe una máxima que se cumple a rajatabla; quien no solo sinceramente cree, sino que además se esfuerza activamente por el bien común, es una persona feliz. Quien por lo contrario se siente asqueado con la vida, y le echa la culpa de sus males a la sociedad, es una persona triste, rota, incompleta.

Actúa de tal modo que puedas igualmente querer que tu máxima de acción se vuelva una ley universal. – Immanuel Kant.

Comentarios

  1. Hola Alejo, creo que las personas que se quejan de esta sociedad y sus males por medio de las redes sociales lo hacen para alzar su voz, para que sean escuchados, pero no creo que intenten lavar la mente a nadie. Es su manera de luchar.
    A mí me parece bien, porque es gente activa y comprometida.
    Lo de ser ovejas y todo eso a mí no me afecta, no creo que lo sea.
    Saludos

    ResponderEliminar
  2. ¡Hola Kristina!

    Estoy completamente de acuerdo y por supuesto que apoyo a gente activa y comprometida, actúen donde actúen. ¡Faltaría mas!

    El único sentido de esta entrada es el de rebatir a personas que piensan como en el segundo párrafo y para entenderla y entenderme hay que salir de ahí.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  3. Se me acaba el buenismo cuando encuentro a personas que escriben todo con K. Chau.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

El club de la lucha

Ayer estaba aburridito en casa y haciendo un poquillo de zapping, encontré recién empezaba la exquisita película “el club de la lucha”, que hacía mucho tiempo que no veía. La disfrute cantidad porque no me acordaba de muchos detalles a los que hacía referencia la película, donde se ve perfectamente hasta que punto un ser humano puede ser alienado y creer saber lo que necesita en la vida, estando equivocado. A continuación os dejo un pequeño discurso de uno de los protas de la película. Quien haya visto la película recientemente podrá ambientar mejor el siguiente párrafo: […] Toda una generación trabajando en gasolineras, sirviendo mesas o siendo esclavos oficinistas. La publicidad nos hace desear coches y ropas. Tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos. Somos los hijos malditos de la historia. Desarraigados y sin objetivos. No hemos sufrido una gran guerra, ni una depresión. Nuestra guerra es la guerra espiritual, nuestra gran depresión es nuestra v...

Tocando los huevos

No sé si porque el ser humano nunca ha tenido la oportunidad de pensar y de expresar sus opiniones sin miedos o porque nos la suda, todavía hoy en día, no somos capaces de pensar libremente. No somos capaces de expandir nuestra mente más allá de lo imaginable, más allá de donde nos encontramos en este momento. No tenemos una opinión propia sobre muchas cosas. No ejercemos nuestro derecho y poder de pensar. Tenemos la oportunidad de crear un mundo a nuestra medida, donde nuestros deseos y necesidades nunca más se vean reprimidos y sin embargo, ni siquiera hemos dado un paso aun. Encima, no solo no pensamos por nosotros mismos, sino que somos de mente cerrada, y si alguien dice algo que nos saca de nuestros dogmas de existencia, nos enrabietamos y luchamos contra esa idea. Bajo el lema ¡A mí nadie me dice lo que tengo que hacer! Cuando en realidad eso es precisamente lo que haces, hacer lo que te dicen que hagas. Nuestro ego también nos juega malas pasadas. Chicos y chicas a los 20 añ...

Amor líquido

Amor líquido es un concepto creado por el sociólogo polaco Zygmunt Bauman, desarrollado en su obra Amor líquido. Acerca de la fragilidad de los vínculos humanos, para describir el tipo de relaciones interpersonales que se desarrollan en la postmodernidad. Éstas, según el autor, están caracterizadas por la falta de solidez, calidez y por una tendencia a ser cada vez más fugaces, superficiales, etéreas y con menor compromiso. Aunque el concepto suela usarse para las relaciones basadas en el amor romántico, Bauman también desarrolla el concepto para hablar en general de la liquidez del amor al prójimo. - Wikipedia. Una vez introducido el tema, os dejo unos representativos extractos sobre lo que se puede leer en este ensayo. Es importante antes aclarar no obstante, que a pesar de que lo que dice parece a primera vista muy básico, tiene su base en pensamientos mucho más desarrollados. Si alguno desea saber más sobre este filosofo-sociologo, al final de la entrada teneis un vídeo ...

Amor, emociones y adicciones: Parte I

La entrada de hoy mezcla lo subjetivo y lo objetivo, experiencias personales con múltiples vivencias de otras personas y tendrá también un alto componente científico. La he querido dedicar a este tema porque, a mi parecer, la vida no está para sufrirla, sino para disfrutar en la medida de lo posible de las infinitas posibilidades que nos ofrece . El ser humano es terriblemente estúpido y para quien carece de fuerza mental, esta irrefutablemente a merced de sus hormonas, sentimientos, glándulas y todo tipo de mecanismos internos, lo que desemboca en algunas ocasiones en peligrosas adicciones. Y como veremos a continuación, se puede ser adicto no tan solo al sexo o a comer; también a la tristeza, al amor, al enfado o a cualquiera otra emoción. A casi todos nos ha pasado que tras salir de una mala relación sentimental y posteriormente superarlo, sentimos que renacemos. Sentimos que, mientras retomamos las riendas de nuestras vidas y dedicamos mucho más tiempo a nosotros mismos,...

El pensamiento débil

En aras de continuar con conceptos y pensamientos relacionados con la postmodernidad, y por tanto, anclados en nuestro presente; tras “el desierto de lo real” de Jean Baudrillard y “el amor líquido” de Zigmunt Bauman, llega “el pensamiento débil” del popular filósofo italiano Gianni Vattimo. La posmodernidad se constituyó contra los grandes relatos y los discursos generales y únicos. Esto es, hoy en día no es posible comprender el presente desde el prisma de la historia europea, desde el punto de vista de la religión cristiana o desde los ojos de los aliados, ganadores de la segunda guerra mundial. De igual manera, reniega contra los discursos totales o totalitarios que tanto daño han hecho a la humanidad. Se trata de una ética de la tolerancia. Vattimo propone el pensamiento débil como instrumento para superar las deficiencias de la ilustración. No se trata ya de conseguir una sociedad y una calidad de vida digna para el ser humano basados en la convicción de que el progr...